Texto de Marcos Betanzos El proyecto ORDOS 100 -disfrazado de gran iniciativa artística o
proyectual urbana- era sencillo: demostrar qué tan superficiales y
fútiles son los límites de la profesión del hábitat y los compromisos
que ésta dice defender, así como sus creadores interesados más en el
boom mediático que en dar una respuesta especifica a un tema
frontal. Como tablero de ajedrez, Ai Weiwei, movió cada una de las
piezas (los arquitectos y sus fantasías oníricas) como instrumento para
documentar que el tema planteado era una obra maestra donde la
incoherencia y la falta de sustancia era territorio cómodo a los
arquitectos.
La arquitectura sin sitio ni pertenencia, la arquitectura como tema
emergente llevado al máximo de la exotización, sus creadores intentando
sobresalir entre formas y procesos inconexos, al tiempo que algunos
menos incautos cuestionaban, ¿quién vivirá aquí?La respuesta llegó con algunos meses de retraso, el New York Times publicó el 19 de octubre de 2010 un artículo llamado “Chinese City Has Many Buildings, but Few People”, el autor David Barboza señalaba que la ambición de los desarrolladores involucrados por convertir esas grandes extensión de suelo árido en magnos desarrollos inmobiliarios estaba en franca decadencia. La intensión que construir un segundo Dubai, fracasaba. “Habían invertido hasta 125, 000 (USD) por la adquisición de departamentos de hasta 2,000 m2. El proyecto ORDOS 100 seguía detenido, mientras tanto se concretaba la segunda visita de estos 100 arquitectos a Mongolia Interior, festines, banquetes y risas que se vieron reflejadas en numerosas publicaciones que argumentaban la “grandeza” de reunir a tanto talento en un lugar (desierto). El proyecto ORDOS 100 nunca se concretó.
de plataforma arquitectura. +info: www.plataformaarquitectura.cl/2013/10/18/b-ordos-100-marcos-betanzos/
