domingo, 20 de abril de 2014

(B)ORDOS 100 VS ORDOS 100

  

Texto de Marcos Betanzos El proyecto ORDOS 100 -disfrazado de gran iniciativa artística o proyectual urbana- era sencillo: demostrar qué tan superficiales y fútiles son los límites de la profesión del hábitat y los compromisos que ésta dice defender, así como sus creadores interesados más en el boom mediático que en dar una respuesta especifica a un tema frontal. Como tablero de ajedrez, Ai Weiwei, movió cada una de las piezas (los arquitectos y sus fantasías oníricas) como instrumento para documentar que el tema planteado era una obra maestra donde la incoherencia y la falta de sustancia era territorio cómodo a los arquitectos.
La arquitectura sin sitio ni pertenencia, la arquitectura como tema emergente llevado al máximo de la exotización, sus creadores intentando sobresalir entre formas y procesos inconexos, al tiempo que algunos menos incautos cuestionaban, ¿quién vivirá aquí?

La respuesta llegó con algunos meses de retraso, el New York Times publicó el 19 de octubre de 2010 un artículo llamado “Chinese City Has Many Buildings, but Few People”, el autor David Barboza señalaba que la ambición de los desarrolladores involucrados por convertir esas grandes extensión de suelo árido en magnos desarrollos inmobiliarios estaba en franca decadencia. La intensión que construir un segundo Dubai, fracasaba. “Habían invertido hasta 125, 000 (USD) por la adquisición de departamentos de hasta 2,000 m2. El proyecto ORDOS 100 seguía detenido, mientras tanto se concretaba la segunda visita de estos 100 arquitectos a Mongolia Interior, festines, banquetes y risas que se vieron reflejadas en numerosas publicaciones que argumentaban la “grandeza” de reunir a tanto talento en un lugar (desierto). El proyecto ORDOS 100 nunca se concretó.






Dándole esa lectura a ORDOS 100  y argumentando que la vida se despliega en un entorno; no solamente “en” sino a causa “de” él, el proyecto denominado #BORDOS100 intenta consolidar una crítica a través de uno de dos de los temas de más impacto mediático: la vivienda y la basura. Con un buen toque de ironía, se intenta obtener una radiografía de la profesión a través del análisis y la especulación como herramientas prioritarias del proceso de creación arquitectónica.


de plataforma arquitectura. +info: www.plataformaarquitectura.cl/2013/10/18/b-ordos-100-marcos-betanzos/

lunes, 31 de marzo de 2014

Vivienda productiva

 

urbes edificadas junto al agua que se enfrentan a un dilema: riqueza o supervivencia

Cientos de millones de ciudadanos de todo el mundo viven cada día con el miedo de quedar atrapados. Un informe elaborado por la aseguradora Swiss Re ha medido las amenazas a las que se enfrentan más de 600 urbes y 1.700 millones de personas. Las más cercanas a la temida hecatombe, cuyo tamaño responde precisamente a las riquezas del mar y fructíferos ríos, conviven con inundaciones cada vez más habituales mientras su población crece a un ritmo vertiginoso. Tokio y Manila encabezan una lista en la que las ocho primeras ciudades son asiáticas.
El informe mide tanto la población que podría verse afectada por inundaciones, tsunamis, huracanes o tormentas tropicales como el impacto económico que tendría la catástrofe de llegar a producirse. Pese a encontrarse en riesgo por una mezcolanza de todos estos fenómenos naturales, especialmente el terremoto que se llevó más de 140.000 vidas en 1923, Tokio no ha parado de crecer y crecer. “El problema que tienen este tipo de poblaciones radica en el lugar dónde se han implantado y en cuánto han crecido. Muchas se han empeñado en seguir expandiéndose en un sitio equivocado”, explica Antonio Pou, profesor de Ecología de la Universidad Autónoma de Madrid.

Las lugares en riesgo

Para su clasificación, el informe de Swiss Re suma los posibles afectados por cada tipo de tragedia en cada ciudad. Por eso, un solo sujeto está contabilizado más de una vez, lo que implica que la cifra final de la población en riesgo supere el número de habitantes.
1. Tokio-Yokohama (Japón): 57.1 millones de personas en peligro
2. Manila (Filipinas): 34.6 millones
3. Delta del río de las Perlas (China): 34,5 millones
4. Osaka-Kobe (Japón): 32.1 millones
5. Jakarta (Indonesia): 27.7 millones
6. Nagoya (Japón): 22.9 millones
7. Calcuta (India): 17.9 millones
8. Shanghai (China): 16.7 millones
9. Los Ángeles (EE UU): 16.4 millones
10. Teherán (Irán): 15.6 millones
Si en el caso de Japón la maldición se explica por su posición en el Anillo de Fuego, una de las zonas con mayor actividad sísmica del mundo, en general la principal amenaza de estas urbes son las inundaciones. Unos 379 millones de personas se encuentran en riesgo de sufrir sus efectos. “Siempre ha habido inundaciones graves, pero el cambio climático hace que estas tragedias sean cada vez más frecuentes. En Inglaterra ya está empezando a ocurrir”, asegura Pou. Una de las grandes sorpresas del informe es que Londres ocupe el 18º lugar. “Existen zonas tan afectadas y tan costosas de recuperar que deberán plantearse si no merece más la pena marcharse”, comenta Pou.
El miedo de la población a estas tragedias se ha ocultado siempre en un segundo plano. “Las zonas portuarias son ricas y la gente se traslada adonde hay riqueza. Si de vez en cuando se producía un problema lo veían como un mal menor”, explica el profesor de ecología. A esta dinámica consolidada se añade otra surgida en las últimas décadas: el afán por vivir a pie de playa. “Antes la gente que residía en la costa buscaba cierta protección en lugares altos. Ahora parece que merece más la pena jugársela”.
Al hambre de prosperidad se une la mera necesidad, con el inevitable éxodo del campo a los núcleos urbanos. “Estas ciudades están creciendo de una forma tan exagerada que es muy difícil que los Gobiernos locales puedan gestionar bien tanta población”, explica Aditya Bahadur, investigador en desastres del think tank Overseas Development Institute. En zonas con tantas almas por metro cuadrado, cualquier chispa prende como gasolina. “Muchos acaban viviendo en casas pésimamente construidas. Hay un permanente riesgo de tragedia masiva”, añade.

Las formas de la catástrofe

1. Inundaciones: un riesgo para 379 millones de personas 
2. Terremotos: 283 millones
3. Vientos extremos: 157 millones
4. Tormentas severas:  33 millones
5. Tsunamis: 12 millones
El impacto de las inundaciones se vuelve mastodóntico con las penurias sanitarias. “No hay medicinas para tanta gente y el estado del agua puede hacer que las enfermedades proliferen. Una inundación puede convertirse rápidamente en un brote de cólera”, alerta Bahadur. El informe concluye que las autoridades no disponen de medios suficientes para responder a la entidad de los fenómenos, algo con lo que coincide el investigador, que critica a estos países por no tener en cuenta las probabilidades de que se produzcan terremotos o tsunamis. “Prepararse para un desastre es algo más que tirar una moneda y ver si sale cara o cruz”.
El profesor Pou considera que el dilema no es tanto medioambiental como de origen sociológico: “La gente tiene otras prioridades. ¿Qué probabilidad hay de que suceda tal o tal desgracia? Si pasa dentro de 300 años... entonces estamos tirando el dinero”. El investigador del think tank apunta a la dinámica cortoplacista de la política: “Los dirigentes no tienen incentivos para prevenir nada. Son elegidos durante cinco años y no piensan más allá”.
Dos elementos, parte de la más intrínseca naturaleza humana, se baten por definir el sino del futuro más próximo: la ambición frente al espíritu de supervivencia. Manila o Yakarta están entre las primeras ciudades obligadas a plantearse un debate que ya resuena en Londres, la primera gran urbe de la industrialización. Y en un momento en que la tecnología ha dado al hombre un poder inmenso para manipular un entorno en el que vive de prestado.



 Managua después del terremoto de 1972. La ciudad se reconstruyó en el mismo lugar.